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2 de enero de 2018

La ingratitud de las nuevas afectividades.


Dicen y escriben por ahí que "deconstruyen" sus afectos, pero solo los relativizan hasta perder toda responsabilidad ética. Dicen en ese deconstruir que es la panacea de los males del amor "capitalista". Levantan un altar al cuidado pero este se vuelve inaccesible. Hasta parece que duelar a un amor, aunque hayamos mamado la educación socio-afectiva capitalista, es algo menor. Nos decimos "amigxs" como superación de cualquier riesgo. Mal entendidas estas afectividades nuevas son las lebacs de un sistema afectivo que no solo no cambia las condiciones del "amor romántico' sino que prescinden del riesgo y del cuidado. "Ser amigxs" la nueva máscara de un sistema que prescinde del otrx, se individualiza y se transforma en especulación financiera de las afectividades viejas, diciendo que son nuevas. Entonces, ¿qué hacemos con el dolor, el duelo y el reconocimiento afectivo del otrx? En la nueva wave de las nuevas afectividades se obvia esto, reconocerlo es un riesgo. Tendríamos que pensar críticamente cuál es el poder del amor, no el que ya conocemos, sino ese al que aspiramos disidentemente que sigue configurándose en dispositivos cada vez más neoliberales.

Se que muchxs estamos pensando esto, no podemos renunciar al riesgo y al cuidado del otro. Sino que hay que practicarlo efectivamente, porque si no mucho bla bla y todo termina en amor narcisista neoliberal.
Crónicas de la Era de la Chota.
2018.

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